domingo, 9 de julio de 2023

hay otra forma de hacer política

 Hay otros modos de hacer política

La legislatura se acaba. Han sido 4 años durísimos para el gobierno: los rescoldos del procès, la pandemia, la guerra en Europa, los precios, la absoluta deslealtad de la oposición. Ahora, las elecciones y VOX. Y frente a ellas, el PSOE, el partido que ha sido capaz de flexibilizar sus propuestas para mantener el poder y, con ello, las políticas de progreso, ahora cambia de estilo, ahora ya admite que puede gobernar VOX, ahora se parece al PP: cuanto peor… mejor. Lo de menos son los ciudadanos, los que vamos a sufrir la regresión, el recorte de libertades y derechos, la vuelta al nacional-catolicismo.

¿Tan grave es ofrecer al PP, allá donde tiene mayoría relativa, una abstención que frenara a VOX, y que, además permitiera hacer políticas de centro-derecha, que es, lo que a la postre  ha votado la mayoría?

Claro, esto es "traicionar las bases, es dar aire al PP". Demasiado pronto han perdido la ocasión de ser diferentes, y también las formas. Hasta el moderado Puig (Cdad. Val.) empieza a mentir ("no me voy a ir ahora", y ya quiere ser senador en Madrid), y a ser descortés (no asiste a las reuniones con Mazón).

Desgraciadamente, aun padecemos una clase política de "EGB". Espero que algún día aprueben los exámenes y tengamos dirigentes adultos.

JMGP julio 2023

lunes, 22 de mayo de 2023

 

LOS SIRVIENTES

La sensibilidad que demuestran los servicios técnicos y los políticos responsables del departamento de Urbanismo del ayuntamiento de Oliva (podemos generalizar?), hacia las peticiones de algunos ciudadanos o empresas es encomiable. Desgraciadamente no es hacia todos los ciudadanos ni empresas.

Es curioso que en estos últimos años, esta sensibilidad ha sido mayor en proporción al tamaño de la empresa solicitante.

Al gigante de la alimentación LIDL se le permite cortar un paseo y realizar una entrada sobre una acera y carril bici, no sabemos a cambio de qué ni porqué, ya que tenía alternativas que permitían estos accesos sin alterar la configuración de los viales circundantes y con mucha menor peligrosidad para peatones y ciclistas que la efectuada. A otro del miso sector, Mercadona, se le aprueba una modificación puntual de las alturas en la zona donde se inserta, y se le autoriza el comercio con un diseño de entradas/salidas manifiestamente mejorable. Además, se le urbaniza de forma exprés el frente de fachada. Y aún otro monstruo del ámbito de la distribución (AleHop) se instala en un polígono industrial con una modificación ad hoc de la normativa para poder construir tres plantas en donde se permitían dos.

Hay tradición en el tema: el celebrado Circuito Internacional de Equitación, tiene su origen en la ocupación de unos terrenos al margen de la legalidad. Al igual que la famosa Central de Transportes, insertada de forma abrupta sobre miles de metros de tierras agrícolas. En las fechas que se redacta este artículo, éstas han sido vendidas a una multinacional del sector de la distribución, confirmando así el cambio de uso de los mismos, al margen del planeamiento vigente.

Eso sí, en todos los casos, las Administraciones, empezando por el ayuntamiento, han corrido a socorrer a los “pobrecitos” empresarios, para que consoliden sus negocios, con los parabienes urbanísticos y legales que sean necesarios.

Hay decenas, si no centenares de ciudadanos y pequeñas empresas que, en las obras que solicitan, pretenden modificar algunos centímetros un hueco en fachada, o elevar la cornisa apenas el canto de un forjado, o reparar o mejorar una casa que tienen para veraneo o para vivir, y, claro, no sólo se les humilla con unos plazos de resolución “eternos”, sino que generalmente se les deniega cualquier perqueña alteración del orden establecido (el que está en el cerebro de la autoridad competente), con cualquier excusa legalista.

En fin, aunque los partidos gobernantes (con su legión de adiestrados funcionarios) se llaman “del pueblo”, en el momento que se invisten de la “autoridad del poder” siguen serviles de las clases más pudientes, como antaño, como siempre…

 

JMGP  abril de 2023

viernes, 10 de marzo de 2023

ARBOLOFOBIA

No de otro modo se puede entender la relación que el Ayuntamiento de Oliva tiene con los árboles.

Esta semana se han cortado y arrancado las moreras que flanqueaban un lateral de la Via de Ronda, en la playa. Motivo: levantan las aceras, estropean los conductos de agua potable…

Con ello, la playa de Oliva pasa a liderar el dudoso ránquing de “arbolofobia”, pues, en toda su extensión, desde el sector 5 de Aigua Blanca hasta el 19 junto a Terranova (más de 3,5 km), que constituye el núcleo principal de urbanización junto al mar, no hay NI UN SOLO ÁRBOL de sombra en las calles. Solamente algunas palmeras, y algunos (pocos) árboles en plazas o zonas verdes. A los peatones QUE LES DEN.

En el casco antiguo de la playa, urbanizado hace más de 50 años, con aceras estrechas y densamente edificado, en donde el coche domina los viales, aún se podría entender que esto suceda. Pero en las nuevas urbanizaciones, desde los años 90 del siglo pasado, algunas promovidas por el mismo ayuntamiento, con aceras de anchos superiores a 2 m en algunas avenidas, el que no se haya previsto poner arbolado en los viales, tan sólo demuestra la “arbolofobia” con que se titula este artículo.

En una época en la que el cambio climático es protagonista -con el aumento de temperaturas año tras año-, en la que las palabras “sostenibilidad”, “calentamiento global”, “impacto ambiental”, y otras son auténticas protagonistas del discurso político, no se acaba de entender el porqué no se proyectan calles con árboles: reduce el calentamiento en las superficies y por tanto la temperatura ambiente, refresca al paseante que es (debería) ser el usuario principal de la calle, reducen CO2 y con ello contribuyen a la limpieza de la atmósfera… todo son ventajas bioclimáticas.

“Por vuestros hechos os conocerán” dice la máxima. También es signo de los tiempos: mucho predicar y poco practicar.

Joan M. Garcia. Marzo de 2023

domingo, 15 de enero de 2023

Representants?

 Arriben les eleccions, 4 anys després. I ara pregunte, Quin partit me representa? Quin partit ofereix per La Safor un programa "realista" d,atenció al major, de mobilitat sostenible, de integració comarcal, de lluita contra el canvi climàtic, de posar la gent, les persones, per davant les ideologies/ocurrències?

La comarca de La Safor, amb més de 170.000 habitants, i 23 pobles (o barris) te molts menys servicis  que moltes ciutats de inferior població. Imaginem una gran ciutat, plena de jardins i zones verdes, i apliquem les polítiques urbanes actuals: ciutat 15, és a dir, a 15 minuts a peu està l,escola, el centre de salut, el banc, el passeig, la botiga, l,atenció administrativa...
Quin partit de La Safor imagina una comarca amb eixes oportunitats? Qui preveu una xarxa ciclista i peatonal que comunique tots els pobles, sense perill? Qui promet un servei d,autobús urbà que lligue tots els pobles,  i l,hospital comarcal, i l,estació de tren, i les grans supefícies comercials, i llocs d,oci, amb freqüències inferiros a 30 minuts, tots els dies de l,any? És que una ciutat de 170.000 habitants no te dret a este sevici?
Com que els partits que tenim  a la comarca, els que ara ostenten alcaldies i també els que les han disfrutat, no sols no són capaços de imaginar un futur semblant, sino que s,han transformat en uns buròcrates al sevici  dels seus caps de València o de Madrid, que demanaven alliberar l,autopista quan estaven a l,oposició, però que deien era impossible quan a Madrid manàven els seus (exactament igual que ara fan amb lo del tren Gandia-Dénia), no me sent representat, i, per desgràcia, no poden esperar el meu vot.

Joan M. Garcia. gener 2023

el transport, la vida

 


Vinc d,unes vacances als Alps. Paisatges de somni, clima extrem, natura desbordant, però també l,emprenta de la civilització per tot arreu: cases, camins, instal.lacions, estacions d,esquí...

Difícil coexistència, que, sorprenentment, a ulls del visitant, assoleix un equilibri, que a tots convé. El pegament que fa possible la supervivència de les petites comunitats de muntanya, barris i llogarets de poques desenes d,habitants, és el transport comú, l,autobús o "navette". Tan difícil és imaginar, a La Safor, un transport públic que lligue tots els pobles, amb freqüències inferiors a 1h durant tots els dies?

Al segle XXI, quan l,envelliment de la població és un  repte a superar, quan l,escalfament global ens obliga a polítiques de transport més comunitari i sostenible, és una autèntic vergonya que cap dels partit s polítics que ens representen  treballe ara o projecte treballar en aquest transport apuntat.

Joan M. Garcia. Gener 2023

viernes, 5 de agosto de 2022

CV-60 o la insostenibilidad

 

Sigue la Conselleria empeñada en el proyecto de prolongación de la CV-60, pues considera que es una infraestructura inacabada y fundamental para conectar La Safor (principalmente Gandia, y su puerto) con las comarcas centrales valencianas (Vall d’Albaida, Comtat, Alcoià, la Costera…) y con las centrales estatales (Almansa, Albacete, Madrid…). Nadie duda de que es una infraestructura mal resuelta y que los argumentos son de peso, sobre todo económico.

Pero también es indudable el valor medioambiental que aún conserva el centro de la comarca de La Safor, el punto en donde más municipios pequeños se colindan y confunden: Potries, Beniarjó, Beniflà, Almoines, Rafelcofer, Bellreguard…, por lo que los daños colaterales, medioambientales y de movilidad interna de la comarca, serían enormes.

Lamentablemente, no se ha puesto el mismo interés en dar valor a estos últimos, y mejorarlos, en aras de un (tan cacareado) desarrollo sostenible. Si entendemos La Safor como una gran conurbación, en donde conviven más de 170.000 personas, con una densidad de población superior a 400 hab/km², distribuida en pequeños barrios separados por magníficas zonas verdes, que incluso se cultivan, entonces comprenderemos el porqué es imposible atravesarla con otra autopista de gran capacidad. Ello sería impensable en cualquier ciudad de tamaño medio como el descrito, para cualquier urbanista y administración que cuide a sus ciudadanos.

Claro, que esto es una visión distópica de la realidad: apenas hay servicios comunes, ni transportes comunes, a la conurbación (o mancomunidad). Todos los días se desplazan miles de alumnos, en recorridos no mayores de 2 km en decenas de autobuses que recorren los caminos agrícolas (no hay circuitos peatonales y ciclistas que unan los barrios). Llegar al hospital comarcal desde cualquier población, para una persona mayor, sin apenas transporte colectivo, es una odisea. También ir al banco (ya no quedan oficinas en algunos pueblos), ir a la farmacia, y seguramente, pronto ir a comprar a los pocos comercios que no están en Gandia, Tavernes u Oliva.

En las grandes ciudades (incluso en las de menos de 170.000 hab.) se discuten cuestiones como ciudad 15’, es decir, que un ciudadano tenga a menos de 15 minutos a pie todos los servicios básicos, como el centro de salud, la escuela, el banco, el comercio, un jardín público, etc. Aquí, tan sólo nos quedan los ayuntamientos y los huertos, pues lo otro cada vez menos y más alejado. Entonces,

¿Por qué ese empeño en dilapidar los dineros públicos en obras e infraestructuras más propias del siglo XX, que del XXI? ¿Aún no hemos aprendido que el siglo XX y sus grandes obras, están provocando la mayor catástrofe medioambiental de la historia de la humanidad, que es el cambio climático? Todas las administraciones hablan de la sostenibilidad, de la movilidad urbana sostenible, del kilómetro cero, hasta la saciedad, hasta hartarnos de tanto discurso y sermón. Pero, cuando llega la hora de la verdad, de disponer de los limitados recursos que generan nuestros impuestos, se decantan antes por una carretera que por un tren (el Gandia-Denia), o que un autobús (el urbano que debería conectar todos los pueblos de la Safor), o que un paseo o carril bici.

No se extrañen pues, que a las siguientes elecciones, cada vez haya más deserciones de ciudadanos comprometidos, pues los “en teoría” partidos del pueblo llano, lo han abandonado. Calzonazos!!!

J.M. Garcia, agosto 2022

domingo, 12 de junio de 2022

ARQUITECTURAS PLANAS-SANAS

 

ARQUITECTURAS PLANAS-SANAS

Me llamó mucho la atención, en Viena, uno de mis primeros viajes por Europa, años 80, las calles de la ciudad, más que en el propio centro (inter ring), las barrocas, las populares, tan planas las fachadas, sin miradores, sin apenas balcones.

Aquí sólo quedan así las calles más antiguas, pero siempre llenas de balcones. En el XIX llegaron los miradores, tan bonitos, singulares, y en el XX, a partir de la primera mitad, los balcones-miradores, es decir, la invasión del espacio público por el privado, sin miramientos, ordenado: máximo vuelo, 50% cerrado/abierto, 80% de la acera, a 60 cm del vecino…

En las nuevas hornadas de planes generales, desde los años 60 del XX, la invasión ya es total: no sólo es para calles amplias (más de 20m, por ejemplo) sino que es en todas!!! Basta recorrer cualquier ciudad, o pequeño pueblo por España y comprobarlo: siempre hay algún edificio, por muy céntrica o antigua que sea la calle, que tiene su invasión de balcón/mirador. El no va más son las calles mayores o principales de cualquier ciudad mediana/pequeña, que quizás tiene 15 o 12 m de ancho, pero se permiten 5 o 6 o más alturas y, por supuesto, vuelos al 50%. Estos vuelos ya sabemos cómo acaban, con los años: al 100 % cerrados.

Esto genera dos problemas, a mi entender: el primero (para mí el principal) es la fealdad, la ausencia de belleza-estética-proporción en las calles así invadidas, pues suelen convivir edificios antiguos con nuevos, y los nuevos rivalizan por ser más invasores; además la perspectiva de la calle se reduce y la sensación de agobio o estrechez de la misma se agranda (esto ahora, con las calles peatonales, se ha mitigado). El segundo, la insalubridad: la arquitectura racionalista, surgida de los análisis de soleamiento y ventilación de hace ya 100 años, fijaba unas proporciones de ancho/alto de calle/cornisa, que sirvieron de base para el urbanismo moderno. Cuando esto se olvida, y, lo que es peor, sobre cascos antiguos consolidados incluso se ocupa aún más la calle, el sol apenas llega a la calzada, a los pisos bajos, y la ventilación se resiente.

Desde una lectura actual, es un problema de sostenibilidad y cambio climático, pues a menor ventilación y soleamiento, más energía para conseguir el confort interior. La lección es clara: comencemos a abandonar las viejas ordenanzas, que no por antiguas son mejores, y pensar en un urbanismo sostenible, que no es otra cosa que solear y ventilar bien nuestros edificios. Además, ganaremos en belleza, siempre tan importante par nuestro bienestar, individual y social.

Joan M. Garcia. Juny 2022