viernes, 18 de septiembre de 2020

semejanzas

 Hoy hemos escuchado, durante todo el día, viejos discursos, repetitivos, insistentes, machacones, como lamentos. De no conocer a sus autores, parecería un regreso a un pasado, no muy lejano, mejor aun, varios pasados, todos en España: el conflicto político, la opresión del estado, la falta de libertad, la represión sin fin... Antes eran los vascos, algunos vascos, hoy son catalanes, algunos. Son las víctimas, pero no de los supuestos verdugos, sino de su fantasía, esa fantasía de país, que, de no ser por las trágicas lecciones que la historia del siglo XX nos legó, tan solo provocarían lástima, y quizás incluso alguna benevolente sonrisa despectiva.

JMGP, setiembre 2020

 

jueves, 26 de septiembre de 2019

cap endarrere


El trencament del passeig Francisco Brines, per raó de la instal·lació del supermercat LIDL, és un pas endarrere pel poble d’Oliva. Suposa una submissió – assentant un antecedent perillós- a les pretensions d’una entitat privada, que altera l’espai públic per els seus interessos propis.
Un pas endarrere perquè va en contra de la mobilitat urbana, la que es fa sense el vehicle automòbil, és a dir, perjudica al vianant en primer lloc, al ciclista també, i als altres mitjans que va apareixent com a alternativa, com el patinet.
El passeig Francisco Brines ha sofert vàries modificacions en la seua curta vida, i segurament no te el disseny més adequat a la seua funció, però és una conquesta del poble per crear una via amable que comunique el casc urbà històric amb el de la platja. Ara s’ha trencat.
La història del procés és dolenta: s’inicia quan un establiment comercial de considerable superfície, vol implantar-se en una ( la única) zona urbana de cases unifamiliars, on és evident que havia de provocar una alteració dels objectius urbanístics de la mateixa. No cal recordar els depriments informes tècnics municipals, ni la imprevisió en els accessos de vehicles i subministres del comerç, que han alterat les voreres i la tranquil·litat dels veïns. Cal ressaltar, com anècdota d’aquest sainet, que els partits que avui governen el municipi, es van abstindre el dia de la votació a favor de l’empastre en marxa.
Ja fa dos anys que hi roman el comerç, i, llevat dels grans inconvenients que ha suposat per els vianants i ciclistes, no ha hagut massa conflictes per que els vehicles accedeixen al complex. Ara, com ja recorden els informes de la policia, és previsible que s’hi produisquen més conflictes, y, de segur, els pocs vianants que utilitzaven el passeig ho van a lamentar.
Això si, Oliva està al capdavant de tota la propaganda “per el clima”, “per la sostenibilitat”, “per la mobilitat”, etc. que tant agrada als nostres polítics.
Oliva, setembre de 2019. JMGP

domingo, 26 de agosto de 2018

lazos amarillos


El lazo amarillo, símbolo para la libertad de los políticos catalanes encarcelados, se va convirtiendo, cada vez más, en el estigma que marca a las personas: o eres de los míos, o vas contra mí.
En el mundo occidental, tan apegado a clasificar y "normalizar" los sentimientos y opiniones, ha sido tradicional el resaltar con una señal o símbolo externo, una opinión o sentimiento respecto de un acontecimiento: manos blancas frente a los terroristas, el símbolo femenino frente a los machistas, etc. Esto suele durar unos días, todo lo más alguna semana.
En cuanto la marca queda fija por meses o años, y, aún más, cuando esta marca se quiere imponer al resto de la sociedad, entonces estamos ante otro tipo de simbolismo: ya no sólo manifestar mi desacuerdo con el encarcelamiento de los políticos, sino que además quiero resaltar a aquellas personas que piensan como yo y, sobre todo, a los que no lo hacen. Así, hemos pasado de una manifestación puntual, a otra que se parece más a las que los nazis imponían a los judíos: hemos de ver claramente quiénes son de los nuestros y quiénes no lo son.
Precisamente una de las grandes conquistas de los tiempos, en occidente, ha sido el derecho a la intimidad, a la protección de mis datos o características que me identifican: nombre, DNI, religión, opinión política... Para algunos, como viene pasando durante todo el "procès", el fin justifica los medios, y, si para conseguirlo hemos de MARCAR, como corderos, a las personas, pues bien venido sea. Una muestra más del retroceso que todo este proceso está suponiendo en la sociedad catalana.
Joan Miquel Garcia
Agosto 2018

viernes, 22 de septiembre de 2017

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. ¿QUIÉN?
Ella se despertó, el domingo, a las 8 de la mañana. Como todos los domingos.
Tras un ligero desayuno, se lanzó a las calles de Barcelona para seguir su ruta habitual de “footing”.
Era un día soleado, como tantos. Aunque pronto notó algo diferente en el ambiente. Se veía agrupaciones de gente, numerosas banderas, colas en algunos lugares, más policía de lo normal.
XXX era una persona con sus cosas, sus rutinas, de las que no siguen los noticiarios, que sabe que lo que importa es lo que uno mismo hace en la vida, sin seguir consignas. Por esto, le molestaban tanto los políticos como los clérigos, gente empeñada en ordenar nuestras vidas.
Fatalmente, al doblar una esquina, cerca de un colegio, sintió un impacto doloroso en el pecho, perdió aliento… y falleció.
Hasta aquí, una historia desgraciada, si no fuera porque fue el detonante político de mayores consecuencias, desde la muerte del dictador.
Fue una bala rebotada, disparada por un policía, que trataba de contener a la masa enloquecida que lo agredía, a las puertas de un supuesto colegio electoral.
Fue una bala despistada, lanzada desde la masa que intentaba repeler la barrera de policías que se encontraba a las puertas de un supuesto colegio electoral.
Tú mismo puedes elegir el final de la historia.
XXX fue la primera víctima de un final largamente anunciado.


Joan M. Garcia, septiembre 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

el problema de Cataluña

Mucho se habla estos días del problema de España, que si no se adapta a los cambios, que si su estructura territorial, que si la inmovilidad del Gobierno...
Casi todos los intervinientes en el debate reparten culpas de la situación actual entre la Generalitat / Parlament de Catalunya y el Gobierno central, unos poniendo el acento en una de las partes, otros manteniendo una equidistancia...
Pero muy pocos inciden en el, a mi entender, gran problema de Catalunya, tras el 1-O. Porque, ¿es que van a cambiar las pretensiones nacionalistas de independencia, representadas por sus políticos?. Y si ello no es así, ¿Cómo van a aceptar/tragar la derrota que se les avecina?.
La pequeña historia de la democracia española se ha enfrentado a dos situaciones, al menos, tan desafiantes como la actual: el golpe de estado, y el terrorismo de ETA. Su solución, o disolución ha llegado, no porque el Estado haya cambiado de modos o de leyes, sino porque la firmeza constitucional ha convencido a los golpistas (y sus seguidores) por un lado, y a los nacionalistas radicales vascos (y toda su cohorte de simpatizantes, que no olvidemos era mayoritaria en Euskadi e incluso amplia en Europa) de que era imposible obtener sus objetivos.
Esto es así porque la fuerza democrática de la Constitución era tan abrumadora frente a sus pretensiones, que con el paso del tiempo se ha impuesto la razón en aquellos que aún dudaban.
Este es el problema de Cataluña: todo el universo creado alrededor del nacionalismo radical, ha de cambiar de discurso, so pena de provocar una fractura que, con el paso de los años, va a empobrecer el enorme capital social/económico/cultural que aún poseen los catalanes.
No se puede seguir indefinidamente con el España me roba, con la tergiversación de la historia, con el victimismo propio de sociedades acomplejadas, con la carencia, en definitiva, de asumir la modernidad, de asumir la responsabilidad de procurar un mundo mejor, sin complejos, sin ligaduras con el pasado.

Joan M. Garcia     septiembre 2017

domingo, 11 de junio de 2017

Pueblo oprimido

Pobrecitos, los oprimidos, hoy han vuelto a salir en la tele. Además, acompañados por líderes internacionales reconocidos por la defensa de los derechos humanos, como Guardiola. Sí, han leído bien, el ex-entrenador del Barça, del Bayern, ahora en Manchester. Parece un exiliado, reclamando la libertad para su pueblo. También Lluis Llach, antiguo combatiente antifranquista, aunque parece ser que más bien era anti españolista.
Si enumeramos uno a uno la lista de derechos humanos reconocida por la ONU u otros organismos internacionales, no acabamos de ver cuál es el que están pidiendo, pues parece que les falta alguno, por culpa del resto de los españoles, que no se los conceden.
Si entramos en detalle en el derecho de los pueblos a decidir su propio futuro y forma de gobierno, sin injerencias extranjeras, leemos la carta de la ONU, y las emanadas de la misma para África, u otros continentes, y siempre incluye algún párrafo que habla de colonización, de explotación de recursos naturales... No parece que sea el caso.
Veamos desde otra perspectiva:  la región más próspera de un país, que habla un idioma propio, dirigida por unos políticos populistas (en la peor acepción del término -manipuladores de la opinión pública-), se proclama lesionada en sus derechos de libertad como pueblo y reclama independencia al Estado opresor. Encima, los políticos, en base a unas elecciones en las que les vota menos del 50 % de los electores, se atribuyen el poder de representantes nacionales de los oprimidos y, con excusas de demócratas, quieren perpetuarse en el poder.
Este tufo ya lo vivimos en el siglo XIX y sobre todo en el XX de forma generalmente catastrófica para los pueblos implicados.
En nuestro caso ¿quién tiene la legitimidad democrática?. Si aceptamos que las democracias representativas características de la Europa de posguerra, son el referente democrático, es la Constitución y las Leyes emanadas de los diferentes Parlamentos nacionales, redactadas por los representantes elegidos democráticamente, las que dirigen las normas de convivencia y de funcionamiento de los ciudadanos. Hay mecanismos y procedimientos para cambiar tanto las Leyes como la Constitución.
Atribuirse, como dicen los gobernante autonómicos catalanes, el poder para cambiar las Leyes o la Constitución, sin seguir dichos mecanismos, es, sencillamente, una irresponsabilidad en quien se supone que acepta las reglas del juego democrático. Es el típico partido (antes decían comunista, o nazi, ahora chavista) que gana unas elecciones, y ya se cree con el derecho de cambiar todas las leyes y las normas para perpetuarse en el poder o expulsar del mismo a quien no le interesa.
Seguramente si el mensaje del pueblo oprimido lo emitiera otra región española como Andalucía, o Extremadura, -las menos afortunadas, las más explotadas, las que han prestado mano de obra barata para que los catalanes y otros pueblos de España se enriquezcan- sería más comprendido por la comunidad internacional, que , en este caso, tan sólo ve una lucha de poder en la que los más ricos -los catalanes- quieren ser aún más ricos. Deprimente (más aún cuando un partido, que se proclama de izquierdas, es el motor de este proceso).