Mejor, Camps el inocente. Es la víctima de los malos, de los corruptos, de los rojos. Así lo han dictado sus ciudadanos, primero en las urnas, luego en el juzgado.
Miopes, ciegos, tarados... así son sus ciudadanos que le votaron, así son los jueces populares que lo juzgaron.
Porca misèria, es la mejor expresión que se me ocurre, para definir a estas gentes, a estas cosas, a estos robots, que prefieren vivir en la ignorancia.
Hemos vuelto al medioveo, donde Dios, o mejor, sus profetas, sus religiosos, sus inquisidores eran los que atemorizaban a la plebe. Y ésta, dócil, miserable, les seguía en sus sermones, sin rechistar.
¿Cuándo llegará el Renacimiento a Valencia?.
Mucho me temo que la travesía será larga.
Entre tanto, ¡que la mare de Déu ens ampare!
viernes, 27 de enero de 2012
domingo, 13 de febrero de 2011
¿imprevistos?
Estos días asistimos a acontecimientos sorprendentes en la ribera sur del Mar Mediterráneo. Masas ‘incontroladas’ de ciudadanos exigiendo y consiguiendo el fin de los dictadores que los gobernaban. Principalmente los jóvenes, que nacieron ya algunos bajo el mandato de los expulsados, que no conocen otra forma de poder diferente que la del caudillo, la corrupción, la ineficiencia, el ‘establishment’ aceptado por todos.
Más sorprendente aún ha sido el estupor que han mostrado los gobiernos de los países occidentales, con sus miles de funcionarios dedicados precisamente al estudio y previsión de los aconteceres mundiales, pero que, en el fondo, tan sólo laboran para el mantenimiento del citado ‘establishment’ en tanto en cuanto que les garantiza seguridad en sus negocios, y orden en sus relaciones.
No es la primera vez que fallan los sistemas de predicción y alarma de los sesudos centros de estudios internacionales y locales: ya cayó el muro de Berlín porque hubo un policía que no se atrevió a disparar y unos jóvenes que pasaron por donde no debían; ya estalló la crisis financiera en el otoño de 2008 tras asegurarnos por activa y por pasiva los diferentes gobiernos que todo estaba controlado y la economía iba viento en popa.
Ahora asistimos a una detallada descripción de las causas, con los analistas habituales comentando los acontecimientos como si ya supieran qué es lo que iba a pasar, con muy pocos de ellos que reconozcan su falta absoluta de conocimiento previo de la situación. Incluso se han producido situaciones esperpénticas como los dos políticos franceses que pasaron sus navidades en Túnez y en Egipto, en compañía de las élites dirigentes que han caído en desgracia. En Occidente sólo vemos los clichés, los tópicos: los islamistas, la religión, las mujeres y sus pañuelos, la guerra fría...
En los países desarrollados lo observamos desde la distancia, como si nada tuviera que ver con nosotros. Sin embargo, hay señales evidentes del desapego que la mayoría de la sociedad sentimos con la clase política y dirigente en nuestras sociedades: cada vez menos votantes acuden a las urnas, cada vez se hace más insoportable la brecha entre los más ricos (banqueros, financieros, políticos...) y el resto, cada vez se soportan menos las corruptelas y despilfarros de los bienes públicos. ¿Piensan acaso los jefecillos como Camps (en la CV, el de los trajes y el viaje del Papa), como Fabra (el corrupto, el que defrauda a Hacienda), como Zapatero (el que cambia la política económica conforme le ordenan desde Europa, o desde las grandes corporacines industriales o financieras), como Rajoy (el que insulta, el que miente, el que saca la gente a la calle para cargarse el estado de derecho) que les ha de salir gratis su comportamiento? ¿Creemos que un 20% de paro y un futuro deprimente para la mayoría de jóvenes no ha de pasar una factura aún mayor? ¿Podemos soportar que nos detallen cómo las causas de la crisis la han tenido sobre todo los avariciosos -banqueros, administraciones públicas- , y que no cambie nada en el sistema para que esto no vuelva a repetirse?.
Son algunas de las preguntas que continuamente nos hacemos los ciudadanos de este país.
La gasolina ya está echada. Tan sólo una chispa que la haga prender puede provocar -en cualquier momento, en cualquier lugar- esta reacción incontrolada como la que ha llevado a tantos habitantes de los países citados a echarse a la calle para pedir, sin más argumentos que su hartazago, un cambio a mejor.
Más sorprendente aún ha sido el estupor que han mostrado los gobiernos de los países occidentales, con sus miles de funcionarios dedicados precisamente al estudio y previsión de los aconteceres mundiales, pero que, en el fondo, tan sólo laboran para el mantenimiento del citado ‘establishment’ en tanto en cuanto que les garantiza seguridad en sus negocios, y orden en sus relaciones.
No es la primera vez que fallan los sistemas de predicción y alarma de los sesudos centros de estudios internacionales y locales: ya cayó el muro de Berlín porque hubo un policía que no se atrevió a disparar y unos jóvenes que pasaron por donde no debían; ya estalló la crisis financiera en el otoño de 2008 tras asegurarnos por activa y por pasiva los diferentes gobiernos que todo estaba controlado y la economía iba viento en popa.
Ahora asistimos a una detallada descripción de las causas, con los analistas habituales comentando los acontecimientos como si ya supieran qué es lo que iba a pasar, con muy pocos de ellos que reconozcan su falta absoluta de conocimiento previo de la situación. Incluso se han producido situaciones esperpénticas como los dos políticos franceses que pasaron sus navidades en Túnez y en Egipto, en compañía de las élites dirigentes que han caído en desgracia. En Occidente sólo vemos los clichés, los tópicos: los islamistas, la religión, las mujeres y sus pañuelos, la guerra fría...
En los países desarrollados lo observamos desde la distancia, como si nada tuviera que ver con nosotros. Sin embargo, hay señales evidentes del desapego que la mayoría de la sociedad sentimos con la clase política y dirigente en nuestras sociedades: cada vez menos votantes acuden a las urnas, cada vez se hace más insoportable la brecha entre los más ricos (banqueros, financieros, políticos...) y el resto, cada vez se soportan menos las corruptelas y despilfarros de los bienes públicos. ¿Piensan acaso los jefecillos como Camps (en la CV, el de los trajes y el viaje del Papa), como Fabra (el corrupto, el que defrauda a Hacienda), como Zapatero (el que cambia la política económica conforme le ordenan desde Europa, o desde las grandes corporacines industriales o financieras), como Rajoy (el que insulta, el que miente, el que saca la gente a la calle para cargarse el estado de derecho) que les ha de salir gratis su comportamiento? ¿Creemos que un 20% de paro y un futuro deprimente para la mayoría de jóvenes no ha de pasar una factura aún mayor? ¿Podemos soportar que nos detallen cómo las causas de la crisis la han tenido sobre todo los avariciosos -banqueros, administraciones públicas- , y que no cambie nada en el sistema para que esto no vuelva a repetirse?.
Son algunas de las preguntas que continuamente nos hacemos los ciudadanos de este país.
La gasolina ya está echada. Tan sólo una chispa que la haga prender puede provocar -en cualquier momento, en cualquier lugar- esta reacción incontrolada como la que ha llevado a tantos habitantes de los países citados a echarse a la calle para pedir, sin más argumentos que su hartazago, un cambio a mejor.
jueves, 9 de septiembre de 2010
El credo CAMPS
Creo en España, una grande y libre, creadora del cielo y de Valencia.
Creo en Paco Camps (el payaso, el valiente, el transparente), el mejor valenciano, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Partido Popular y nació de las urnas.
Padeció bajo el poder del Bigotes, por sus trajes fue crucificado, muerto y sepultado. Con De La Rúa resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos y está sentado entre Rajoy y Rita, junto a Fabra (el feo, el mafioso).
Desde allí nos juzga a vivos y muertos.
Creo en Canal Nou, la Mare de Déu dels Desamparats, la comunión de los peperos, el perdón de los cohechos, la resurrección de los blaveros y la vida eterna (odio a los catalanes y a los sociatas). Amén.
Creo en Paco Camps (el payaso, el valiente, el transparente), el mejor valenciano, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Partido Popular y nació de las urnas.
Padeció bajo el poder del Bigotes, por sus trajes fue crucificado, muerto y sepultado. Con De La Rúa resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos y está sentado entre Rajoy y Rita, junto a Fabra (el feo, el mafioso).
Desde allí nos juzga a vivos y muertos.
Creo en Canal Nou, la Mare de Déu dels Desamparats, la comunión de los peperos, el perdón de los cohechos, la resurrección de los blaveros y la vida eterna (odio a los catalanes y a los sociatas). Amén.
martes, 7 de septiembre de 2010
paraules úniques (en construcció)
VALENCIÀ
agusaes - sutiempa - benigembla -
CASTELLÀ
cáspita
FRANCÈS
allure
RALL
la falcà, el replanell, el corredor, el clot, el tallat
està massa clara, està tàrbola, està lluenta, està espillà
fa massa aire, fa poc aire, ara començarà a bufar, ara mourà l'embatà
fa gargal, fa llebeig, gargal ni peix ni pardal
no hi ha broma, baix de les bromes, bromejar el peix
no alça prou l'ona, hi ha massa ona,
és peix aparat, corre massa, va assorrat, està massa fondo
sols una llisa, va una mola, set o vuit, és femella
mira la lligà, la lligà te algo
no és veu res, ni un peixet, una lliseta
cabeçut, de la cua roja, galtirroig
Enviado desde mi iPad
agusaes - sutiempa - benigembla -
CASTELLÀ
cáspita
FRANCÈS
allure
RALL
la falcà, el replanell, el corredor, el clot, el tallat
està massa clara, està tàrbola, està lluenta, està espillà
fa massa aire, fa poc aire, ara començarà a bufar, ara mourà l'embatà
fa gargal, fa llebeig, gargal ni peix ni pardal
no hi ha broma, baix de les bromes, bromejar el peix
no alça prou l'ona, hi ha massa ona,
és peix aparat, corre massa, va assorrat, està massa fondo
sols una llisa, va una mola, set o vuit, és femella
mira la lligà, la lligà te algo
no és veu res, ni un peixet, una lliseta
cabeçut, de la cua roja, galtirroig
Enviado desde mi iPad
viernes, 9 de julio de 2010
Perdona que te tutee
Perdona que te tutee, José Luís, te veo todos los días, y eres como de la familia.
Vaya por delante, que siempre (hasta cuando?) te voté, pues tu talante de diálogo es tu mejor propuesta. Sin embargo, observo que hay temas y cuestiones en las que el diálogo brilla por su ausencia. Me explico.
En tu última intervención ante el Parlamento Europeo, al hacer balance del semestre español, una eurodiputada inglesa comparó a España con un país africano, por el tema de la inseguridad jurídica que padecen ciudadanos con propiedades inmobiliarias en nuestro país. Tú te ofendiste, y lamentabas que, por culpa de la especulación urbanística, hubieran llegado a esos extremos.
Estuve en el Parlamento en el mes de marzo, en unas sesiones dedicadas a la política de Costas en España, iniciadas a raíz de quejas de ciudadanos europeos (españoles o no) por la indefensión que sufren ante el rodillo del Ministerio que arrasa con propiedades, edificios, derechos y todo cuánto se opone a "su política medioambiental". Pregúntale a tu eurodiputado Miguel Ángel Martínez el bochorno que supuso que TODOS LOS GRUPOS POLITICOS del Parlamento (sin excepción) criticaran el modus operandi de la Dirección General de Costas. En este tema, desde luego, no hay diálogo. Se practican políticas que más bien recuerdan a la época franquista. No lo digo porque si.
En mi pueblo ( Oliva de Valencia) se trazó un deslinde en 1947 (¿con qué garantías se hacían las cosas entonces?), que, repetidamente, y a pesar de la época democrática en que estamos, y de los estudios y garantías que se supone que tenemos, se confirma por la Demarcación de Costas de Valencia (tan solo hay que saber las diferencias entre una línea recta y una quebrada para comprender su trazado). Recientemente, y a pesar de las promesas y comentarios de la Directora General Alicia Paz, se deslinda una parte de la playa, anulando derechos urbanísticos en planes de ordenación aprobados por Costas hace un par de décadas.
Como ves, no es suficiente el talante de dialogar que tú tienes, hay que hacerlo llegar a todos les confines y recovecos de tu Administración, que, a la postre, son quienes se enfrentan con el ciudadano todos los días.
Una apostilla más: el respeto al medio ambiente (que, como concepto, todos aceptamos) ¿predomina sobre derechos más reconocidos como la vivienda, el trabajo, la seguridad jurídica? No por ganar más pleitos o por tener más votos (de sobra conocemos políticos de esta índole) se tiene más razón. El respeto a la minoría, a un solo problema de un solo individuo, es lo que nos diferencia de épocas anteriores y de aquellos países que te recordó la eurodiputada.
Un cordial saludo.
Oliva, 9 de julio de 2010
Vaya por delante, que siempre (hasta cuando?) te voté, pues tu talante de diálogo es tu mejor propuesta. Sin embargo, observo que hay temas y cuestiones en las que el diálogo brilla por su ausencia. Me explico.
En tu última intervención ante el Parlamento Europeo, al hacer balance del semestre español, una eurodiputada inglesa comparó a España con un país africano, por el tema de la inseguridad jurídica que padecen ciudadanos con propiedades inmobiliarias en nuestro país. Tú te ofendiste, y lamentabas que, por culpa de la especulación urbanística, hubieran llegado a esos extremos.
Estuve en el Parlamento en el mes de marzo, en unas sesiones dedicadas a la política de Costas en España, iniciadas a raíz de quejas de ciudadanos europeos (españoles o no) por la indefensión que sufren ante el rodillo del Ministerio que arrasa con propiedades, edificios, derechos y todo cuánto se opone a "su política medioambiental". Pregúntale a tu eurodiputado Miguel Ángel Martínez el bochorno que supuso que TODOS LOS GRUPOS POLITICOS del Parlamento (sin excepción) criticaran el modus operandi de la Dirección General de Costas. En este tema, desde luego, no hay diálogo. Se practican políticas que más bien recuerdan a la época franquista. No lo digo porque si.
En mi pueblo ( Oliva de Valencia) se trazó un deslinde en 1947 (¿con qué garantías se hacían las cosas entonces?), que, repetidamente, y a pesar de la época democrática en que estamos, y de los estudios y garantías que se supone que tenemos, se confirma por la Demarcación de Costas de Valencia (tan solo hay que saber las diferencias entre una línea recta y una quebrada para comprender su trazado). Recientemente, y a pesar de las promesas y comentarios de la Directora General Alicia Paz, se deslinda una parte de la playa, anulando derechos urbanísticos en planes de ordenación aprobados por Costas hace un par de décadas.
Como ves, no es suficiente el talante de dialogar que tú tienes, hay que hacerlo llegar a todos les confines y recovecos de tu Administración, que, a la postre, son quienes se enfrentan con el ciudadano todos los días.
Una apostilla más: el respeto al medio ambiente (que, como concepto, todos aceptamos) ¿predomina sobre derechos más reconocidos como la vivienda, el trabajo, la seguridad jurídica? No por ganar más pleitos o por tener más votos (de sobra conocemos políticos de esta índole) se tiene más razón. El respeto a la minoría, a un solo problema de un solo individuo, es lo que nos diferencia de épocas anteriores y de aquellos países que te recordó la eurodiputada.
Un cordial saludo.
Oliva, 9 de julio de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
LO MÁS
Es la época de lo más, lo mejor, lo mayor...
Si hubiera más superlativos, todos se utilizarían, porqué?
La mejor liga del mundo, el mejor jugador del mundo, el partido del siglo, son frases habituales en el deporte.
Todas las ciudades tienen lo más: la mejor plaza del mundo, el mejor museo del mundo...
Todos los periodistas son trascendentes: es un momento histórico (cualquier acontecimiento) se repite sin cesar.
A cualquiera se le pone en la historia: el mítico jugador, el mítico personaje...
Los políticos, ni qué decir: sus CA son las mejores de España, las más ricas, las mejores...
De Camps ni hablar, la CV bate récords en todos los campos (positivos según él, negativos según otros).
Del tiempo ni qué decir: tempestades nunca vistas, temporales de nieve (a cualquier nevada), lluvias torrenciales
(las de todos los años), el invierno más cálido (todos los inviernos) o el más frío...
Y el sol sale todos los días, la rutina en nuestras vidas es continua y cotidiana, y no entendemos nada,
por mucho que se empeñen. Ellos (los comunicadores, los publicistas, los periodistas, los políticos)
están en otro planeta, el virtual, el que nos entretiene.
Si hubiera más superlativos, todos se utilizarían, porqué?
La mejor liga del mundo, el mejor jugador del mundo, el partido del siglo, son frases habituales en el deporte.
Todas las ciudades tienen lo más: la mejor plaza del mundo, el mejor museo del mundo...
Todos los periodistas son trascendentes: es un momento histórico (cualquier acontecimiento) se repite sin cesar.
A cualquiera se le pone en la historia: el mítico jugador, el mítico personaje...
Los políticos, ni qué decir: sus CA son las mejores de España, las más ricas, las mejores...
De Camps ni hablar, la CV bate récords en todos los campos (positivos según él, negativos según otros).
Del tiempo ni qué decir: tempestades nunca vistas, temporales de nieve (a cualquier nevada), lluvias torrenciales
(las de todos los años), el invierno más cálido (todos los inviernos) o el más frío...
Y el sol sale todos los días, la rutina en nuestras vidas es continua y cotidiana, y no entendemos nada,
por mucho que se empeñen. Ellos (los comunicadores, los publicistas, los periodistas, los políticos)
están en otro planeta, el virtual, el que nos entretiene.
jueves, 13 de mayo de 2010
El valiente
Ahora el Sr. Camps se nos declara un VALIENTE, comparándose, ni más ni menos que a "Juan sin miedo". No le teme a nadie ni a nada.
Recordemos la historia: Juan no sabía que era el miedo, y pasaba una prueba tras otra, en castillos, en calabozos, de noche, ante calaveras, frente a monstruos, simpre sin sentir ni el mínimo cosquilleo, confiado en su espada y en su VALOR.
Nuestro valiente tampoco siente el temor. Desde hace años que sortea con todos los monstruos que a un político de su rango se le aparecen: el paro, la economía, la desigualdad, el fracaso escolar... todas esas pesadillas que harían temblar a cualquiera, al Sr. Camps ni le alteran el sueño. Él confia en su espada triunfadora: la ignorancia, la propaganda, la plebe que siempre lo vota, lo adula, lo jalea.
Pero ayer, tras haber decidido los tribunales que lo van a seguir investigando por lo de los trajes, sin que nadie se lo pregunte, él ya lo afirma (excusatio non petita acusatio manifesta): no tengo miedo de nada. ¿Será el pez que bajo las sábanas hizo temblar a Juan?.
Es un capítulo más en esta hisotrieta de nuestro honorable: ha pasado de PAYASO optimista que siempre se ríe, a PAYASO mudo con sonrisa congelada, y ahora a VALIENTE al que no asustan ni las crisis, ni las estadísticas, ni los trajes, ni los jueces. Se vuelve a cumplir la ley de Murphy: siempre nos sorprende para peor.
Recordemos la historia: Juan no sabía que era el miedo, y pasaba una prueba tras otra, en castillos, en calabozos, de noche, ante calaveras, frente a monstruos, simpre sin sentir ni el mínimo cosquilleo, confiado en su espada y en su VALOR.
Nuestro valiente tampoco siente el temor. Desde hace años que sortea con todos los monstruos que a un político de su rango se le aparecen: el paro, la economía, la desigualdad, el fracaso escolar... todas esas pesadillas que harían temblar a cualquiera, al Sr. Camps ni le alteran el sueño. Él confia en su espada triunfadora: la ignorancia, la propaganda, la plebe que siempre lo vota, lo adula, lo jalea.
Pero ayer, tras haber decidido los tribunales que lo van a seguir investigando por lo de los trajes, sin que nadie se lo pregunte, él ya lo afirma (excusatio non petita acusatio manifesta): no tengo miedo de nada. ¿Será el pez que bajo las sábanas hizo temblar a Juan?.
Es un capítulo más en esta hisotrieta de nuestro honorable: ha pasado de PAYASO optimista que siempre se ríe, a PAYASO mudo con sonrisa congelada, y ahora a VALIENTE al que no asustan ni las crisis, ni las estadísticas, ni los trajes, ni los jueces. Se vuelve a cumplir la ley de Murphy: siempre nos sorprende para peor.
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